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Programa de Aprendizaje Adaptado para la Integración Global del Individuo

Alimentos y funciones cerebrales I.


Cuando hablamos de los trastornos de alimentación siempre hacemos referencia a si los niños comen o no, a las cantidades que ingieren, y a cómo comen.

Pero, no solemos hacer referencia o estudiar ¿qué alimentos comen los niños?.

¿Todos los niños que comen están sanos? ¿Todos consumen los nutrientes necesarios para un buen funcionamiento cognitivo?

Todos los alimentos no tienen el mismo contenido nutricional, de hecho hay muchos alimentos que no nutren en absoluto, y que se consumen a diario por los más pequeños.

Para que nuestro cerebro se desarrolle correctamente se necesitan de una serie de nutrientes que ayudan a la función cognitiva. La alimentación es la gasolina de nuestro cerebro.

Cada vez es más frecuente ver estudios sobre la función que la alimentación tiene sobre nuestro sistema cerebral, sobre cómo determinados alimentos mejoran o dificultan las funciones cognitivas.

Elementos como , el Omega- 3, la Colina o el Triptófano, son necesarios para el buen sustento de nuestro cerebro, tanto en lo que se refiere a funciones cognitivas como a la regulación emocional o conductual, y se obtienen de aquello que decidimos comer a diario.

Veamos algunas funciones beneficiosas para nuestro sistema que tienen estos nutrientes.

Por ejemplo, la Fenilalanina, actúa sobre nuestro sistema de vigilia, ofreciendo beneficios en funciones cognitiva como la atención o la memoria. Puede encontrarse en alimentos como el pescado, los huevos, los productos lácteos, espárragos, garbanzos, lentejas , cacahuetes y soja.

Otro nutriente fundamental que también actúa sobre nuestra memoria y atención es la Glutamina, que se halla en perejil, espinacas y frutos secos.

Nutrientes como la Colina actúan sobre el sueño o el control de los movimientos , y puede obtenerse a partir de huevo, pollo, soja o garbanzos entre otros.

Si tenemos esto en cuenta, el déficits en la ingesta de los alimentos básicos va a tener consecuencias sobre nuestro cerebro, y por ende , sobre nuestro comportamiento.

¿Cómo podemos mejorar nuestro rendimiento cognitivo a través de la alimentación?. Realmente la regla es muy sencilla a la par que complicada: " Consume alimentos variados naturales no procesados". Así, tal cual , suena muy fácil. El problema viene en nuestro ritmo de vida actual. Nos movemos cada día más rápido, cada vez introducimos más actividades en nuestra rutina, y dejamos poco tiempo para la elaboración de la comida. Consumimos muchos productos elaborados, procesados, o con pocos nutrientes y, tendemos a dejar la elaboración natural para momentos esporádicos en los que podemos dedicarle tiempo.

Una vez hablando con uno de mis chicos le dije: " Mientras de más lejos venga, mientras por más fábricas haya pasado, menos debemos comerlo". Y, esa precisamente es la regla que debemos seguir todos. Cuando hagas la compra para tu hijo piensa en qué proceso ha llevado su elaboración. Si ya está procesado, si está cocinado, si se ha modificado, ha perdido parte de su beneficio.

Hay una famosa frase que dice: "somos lo que comemos" . Esta afirmación no puede ser más cierta. Lo que comemos afecta a la atención, la memoria, la motivación, velocidad de procesamiento, el estado de ánimo , etc. Por lo tanto, vale la pena dedicarle un ratito al día, podemos mejorar mucho nuestra respuesta cognitiva.

¿Cómo enseñamos a comer a los más pequeños? Pues, no podemos instaurar una dieta rica en nutrientes en los niños, si nosotros, como adultos, no la llevamos a cabo. Lo primero que debemos hacer es implicarnos todos con el cambio de alimentación. Recordad que sois el ejemplo a seguir , y que se aprende más en aprendizaje imitativo y compartido que a través de imposición o charla.

¿Y qué hacemos con los niños que tienen algún trastorno? Pues, en este caso en especial , aún más cobra importancia la alimentación. Cuando programamos las intervenciones, tenemos que tener presente la ingesta de alimentos naturales variados junto con la eliminación progresiva de los procesados. Esto debe hacerse de forma pausada y estructurada, con el objetivo de obtener todos los beneficios de los alimentos. ¿Se va a solucionar su trastorno por cambiar la alimentación? Obviamente no, pero sí que va a ver una mejoría en las respuestas cognitivas. Digamos que el cerebro tiene un mejor combustible, y por lo tanto, está en mejores condiciones de trabajo.

Recuerda que parar un poco la rutina para dedicarse a cosas tan importantes como la alimentación, puede traer muchos beneficios para tu salud corporal y mental.


Rebeca Cabrera Urquía, Mstra. en terapia conductual, Lic. en psicología. Dipl. en logopedia, Expta. en trastornos psicológicos de la infancia y la adolescencia, creadora del programa PAAIGI.






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