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Programa de Aprendizaje Adaptado para la Integración Global del Individuo

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EL GATEO

El gateo es una etapa del desarrollo motor del niño que se produce entre los 6 y los 10 meses aproximadamente y que implica que ya tiene la fuerza necesaria y los hitos motores previos que le van a permitir desplazarse para explorar su entorno y llegar a los estímulos de su interés. (Puede lograrlo antes o después, algunos incluso caminan antes de gatear. Esto depende, en gran medida del tiempo que pase el niño en el suelo). La importancia que le damos desde la fisioterapia a esta etapa del desarrollo viene dada por todo lo que el gateo fomenta; esto va desde el fortalecimiento muscular al uso del patrón cruzado, o el favorecimiento de la propiocepción y coordinación óculo-manual entre otros (que además nos ayudarán con funciones que se darán en etapas posteriores). Es por eso que siempre trataremos de estimular el gateo del niño. No obstante, en caso de que no lo haga y pase directamente a caminar, esto no implicará posteriores problemas del desarrollo motor. Por otra parte, en el caso de que sí lo haga, es habitual encontrarnos con la siguiente pregunta: ¿Gatea normal mi hijo? El gateo del niño, según establecieron Patrick SK, Noah JA y Yang JF en su estudio “Developmental constraints of quadrupedal coordination across crawling styles in human infants” puede darse de 6 formas, todas ellas consideradas normales. Éstas las dejaron resumidas en el siguiente cuadro.








En la primera secuencia vemos el gateo más frecuente, conocido por todos, en el segundo la “postura del oso” habitual antes de empezar a caminar. Posteriormente vemos imágenes en las que el niño avanza dejando arrastrar la pierna mientras impulsa con la otra o no levanta aún la barriga (suele darse además antes del gateo “tipo A”). Y las dos últimas imágenes nos muestran lo que conocemos como “culeo” en uno de los casos sólo apoyado en el trasero y dando saltitos y, en el otro, con apoyo de la mano. Como decíamos, todos son considerados normales. No obstante, si tenemos dudas sobre el gateo del niño, nunca está de más consultar a un profesional. Por último recordar que todo lo que el niño puede experimentar e integrar a nivel sensorial a través del gateo, ayudará a su desarrollo global. Por tanto, si hay supervisión, siempre que podamos: ¡dejemos a los niños en el suelo, dejemos que experimenten!

Irina Guerra De La Fé



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© 2016 PAAIGI por Rebeca Cabrera Úrquía.

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