• PAAIGI

El control postural

El control postural



¿Qué es el control postural? ¿Quiénes participan de él? ¿Qué dificultades puede causar un déficit en esta área? Estas son algunas de las preguntas que nos podemos hacer cuando vemos objetivos relacionados con esta habilidad sobre la que hablaremos a continuación.

Definimos el control postural como la capacidad de controlar la posición del cuerpo respecto al espacio con dos fines: la estabilidad y la orientación postural. Pero, ¿qué actividades precisan de control postural? Todas. Para cada acción que realizamos estabilizamos y orientamos diferentes segmentos del cuerpo en mayor o menor medida. Aunque fácilmente ante la pregunta anterior habremos pensado en caminar, imaginemos ahora cómo colocamos un objeto en un estante que nos queda por encima, o cómo nos mantenemos sentados en un taburete sin que nuestro tronco o cabeza caigan. Y, si vamos un poco más allá: ¿caminaremos de la misma forma por una playa de piedras que por la acera de nuestra calle; con zapatos o descalzos?; ¿estamos igualmente sentados en un taburete, que en una silla o un balón terapéutico?, ¿elevaremos igual nuestro plato mientras decimos el abecedario al revés? No. Pero, ¿qué ha ocurrido?

El control postural no sólo va a depender del aspecto motor, sino que se verán implicados además los sistemas sensoriales (visual, vestibular y somatosensorial-propioceptivo) y los procesos cognitivos, siendo de gran importancia tener en cuenta la interacción de todos ellos. No obstante, en esta entrada nos centraremos en el plano motor donde los sistemas motores que participarán son las diferentes formas de equilibrio y, dentro de ellas daremos especial atención a los siguientes aspectos:



- La alineación del cuerpo: básica para lograr la estabilidad postural. Destaca la importancia de mantener un control de la alineación de tobillos en niños con hipotonía. Muchas veces se observa en ellos una tendencia a apoyar los pies hacia dentro que, en caso de ser excesiva, buscará compensaciones que afectarán a la rodilla y/o cadera. Esto podrá repercutir, a su vez en la coordinación y el equilibrio.

- El tono muscular: es la fuerza con la que el músculo se resiste al estiramiento. Un tono muy alto puede limitar el movimiento de las articulaciones afectando a la alineación y repercutiendo en el control postural.

- El tono postural: indica la actividad de los músculos que se activan tónicamente cuando estamos de pie.

- Reacciones posturales: utilizadas para recuperar el equilibrio se dividen en: fijas, las estrategias de tobillo y de cadera hacen referencia a los pequeños balanceos que se producen en estas zonas en postura estática; cambios de apoyo: para recuperar el equilibrio tras una pérdida del mismo que podrá ser dando pasos o alcanzando algún objeto que nos sirva como apoyo. Las malas reacciones posturales desencadenarán, por ejemplo, en caídas frecuentes.

Cabe destacar brevemente que el sistema somatosensorial informará sobre la posición y el movimiento del cuerpo para poder ajustar la postura del mismo, siendo por tanto de importancia fundamental en varios de los aspectos mencionados anteriormente. Por otro lado y, en referencia a los déficits cognitivos, estas dificultades pueden repercutir en la percepción del movimiento, orientación o relaciones espaciales entre otros, factores que deberemos tener en cuenta.

Como hemos visto, son múltiples y variados los factores que influyen en el control postural. Esto provoca que sean muchas también las alteraciones que pueden afectar al mismo: tono (tanto hiper como hipotonía), problemas musculoesqueléticos, dificultades sensoriales, de coordinación… y la forma en que lo percibamos. Por tanto, y para concluir, resaltar que la detección precoz de déficits en alguno de los sistemas sensoriales así como de alteraciones musculoesqueléticas o de tono, serán fundamentales para desarrollar un buen control postural.

Irina Guerra de la Fe

Fisioterapeuta

363 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Escoliosis